miércoles, 20 de septiembre de 2017

Reseña de "Presbicia" por Gregorio Muelas Bermúdez

JORGE ORTIZ ROBLA. PRESBICIA
(Baile del Sol, Tenerife, 2016)

Por GREGORIO MUELAS BERMÚDEZ

             Presbicia es el significativo título con el que Jorge Ortiz Robla (Las Palmas de Gran Canaria, 1980) publica su nueva entrega poética, tras el éxito de su opera prima La simetría de los insectos (Lastura, 2014).
        No podía elegir mejor título su autor, pues la presbicia, también denominada vista cansada, se debe a una anomalía o defecto del ojo que imposibilita ver con claridad los objetos cercanos. En efecto, ese es el sentido de este poemario, donde se nos invita a reflexionar sobre las cosas cotidianas, aquellas que vemos día a día y que la mayoría de las veces, de estar tan cerca, apenas reparamos o nos detenemos en ellas. Es en estas cosas donde el poeta, como muy bien señala David Trashumante en el comentario que firma en la contraportada, es «el que ve, el que mira, el que enfoca desde lo múltiple» la vida, pero con la debida distancia para observar con actitud crítica y compromiso social. Es esta una de las señas de identidad del estilo del poeta canario afincado en Catarroja. Otra, tal vez la más definitoria, es el lenguaje que emplea, caracterizado por una envidiable sencillez tras la que se vislumbra un intenso trabajo de depuración.
        Las dos citas que encabezan el libro, de Fernando Pessoa y Pablo Neruda, señalan los puntos de vista que guiarán el contenido del poemario y la necesidad de cambiar el mundo que nos rodea. Como dos son los ejes, o partes, sobre los que se articula: “La tierra es circular”, que agrupa diez poemas breves, y “Presbicia”, bajo cuyo epígrafe se reúnen veintidós poemas.
        De lúcida podemos calificar la palabra de Jorge Ortiz, pues es su realidad y su desnudez, liberada de prejuicios, la que le permite decir con voz clara y precisa lo que nuestros ojos, los del lector activo, inquieto, necesitan.
         Sin más título que el cardinal que los ordena, los diez poemas que constituyen la primera parte indagan, o más bien reflexionan, sobre el otro lado, que se extiende sobre «la grieta sucia, casi opaca» porque «la tierra es circular / como los puntos de vista».
         En la segunda parte es donde lo lírico y lo social se imbrican para poner de relieve la intrínseca ceguera de una sociedad decadente. Así reza en el poema paradigma:

La economía sufre presbicia.
La religión sufre presbicia.
La política sufre presbicia.
La sociedad sufre presbicia.
Hay que cambiar la lente,
hay que volver a aprender
hay que enseñar
a enfocar.




         Pero Jorge Ortiz también echa mano de las nuevas tecnologías, que no son más que una ilusión de libertad, como el pájaro enjaulado que no aprende a volar.
         El ojo es la metáfora, a través de él enfoca el “punto próximo” y “el punto remoto” para decir lo que no queremos escuchar, y lo hace con un lirismo conciliador, que pone el acento en la necesidad de desvelar lo aparentemente rutinario, como el fin, cuyo sonido nos acompaña desde el inicio, parafraseando un verso de Agustín Fernández Mayo, referente del autor; o la capacidad de amar, algo relativo y temporal, que es lo que nos hace precisamente humanos, sobre una anécdota de Stephen Hawking.
         Los versos de Jorge Ortiz ponen en solfa esa moral que permanece impasible ante el drama de aquellos que buscan una nueva vida desde el otro lado del océano, porque como dice en el poema ‘Borges’:

Era la nieve
la que moraba dentro
de sus pupilas.

         Y es que, en definitiva, Jorge Ortiz nos habla de cerca para decirnos con voz lírica lo que nuestros ojos, cansados de promesas, no ven o prefieren no mirar. Ese es el mensaje del poeta: miren y lean y, sobre todo, actúen sobre la realidad.

jueves, 22 de junio de 2017

Yo soy el amor en el Premi Granet D´or & Vociferio

Fotografía [Eva Oz]

El pasado domingo, dentro de las actividades organizadas en Innsa Hotel, una de las sedes de VOCIFERIO, Festival de Poesía de Valencia, participé en el vermú poético (Premi Granet D´or) La premisa para participar es que el poema recitado incluyese la palabra arroz. 
Comparto con todos vostros el poema Yo soy el amor, publicado hace años en la antología de Aldea Poética (Editorial Ópera Prima, 2013)

Yo soy el amor

No sé por qué los chinos ven,
     continuamente,
          películas chinas en los supermercados.

                                            [sus ojos rasgados,
                                            como un grano de arroz,
                                             tienen forma de espiga]

No sé por qué los camareros no visten de tactel,
     con pajaritas trenzadas,
         sandalias azules y calcetines blancos.

                                             [un océano,
                                              bajo un cielo claro,
                                              sobre sus talones]

No sé por qué los piropos desaparecen de los andamios,
     y no se regalan más riñoneras,
          ni chalecos de rejilla con tirantes.

                                               [Como la cerca de un gallinero
                                                que guarda un corazón bravo]

No sé por qué no colecciono bolas de vidrio, rellenas de nieve,
     ni cucharillas, casitas de muñecas o dedales,
         y en cambio no hago más que pensar,
                                                 pesar,
                                                         y sopesar.

                                                 [El amor es un balanza,
                                                  como el símbolo de libra
                                                  que llevo tatuado en mi pecho.
                                                  Yo soy el amor]

También comparto esta fotografía que me gusta especialmente junto a Raul lago, Susana Alfonso &Cia, tomada justo antes de la fiesta de inaguración del festival, mientras los amigos de Clacowsky calentaban cuerdas y gargantas.

Fotografía [Eva Oz]

miércoles, 31 de mayo de 2017

Entrevista 12&21 de La Galla Ciencia

Jorge Ortiz Robla
Las Palmas de Gran Canaria, 1980




Restaurador de Bienes Culturales, actualmente reside en Catarroja a la orilla del arrozal. Ha publicado los poemarios La simetría de los Insectos (Lastura, 3º Edición, 2016) y Resiliencia (La Herradura Oxidada, 2016). Presbicia (Baile del Sol, 2016) Ganador del XIII certamen poesía “Puente de Encuentro” con“Comenzar después del fuego” y 2º Premio en el V Concurso Internacional de Poesía “Yolanda Sáenz de Tejada” con “Entreguerras”.  Mantiene el blog Si fuera la lluvia. Es uno de los autores de nuestro Número SEIS, la MINORÍA VIRGILIANA II: LOS POETAS SENSATOS.





¿De qué le salva la poesía?

De la intemperie, de la fugacidad del tiempo.

¿Un verso para repetirse siempre?

Ser palabra como ser humano, de Ángel Guinda, me acompaña hace muchos años.

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?

La edición de Seix Barral de Palabra sobre palabra de Ángel González.

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?

La vida, que alberga el resto de ellos y se abre como una matrioska.

¿Qué verso de otro querría haber escrito?

No sé si haberlo escrito, pero tengo más que señalado este:
Deja de preocuparte por quién eres/ El árbol que no es bosque, lo anticipa. De Josep M.Rodríguez, cada vez que releo su antología, Ecositema, me sorprende de nuevo.

¿Escribir, leer o vivir?

Vivir. Sin vida no hay nada que escribir, ni nada que leer.

¿Dónde están las musas?

Entre la constancia y el silencio.

¿Qué no puede ser poesía?

Todo aquello que no te produzca un cambio tras pasar por ti.

¿Cuál es el último poemario que ha leído?

Acabado, ¿Cuándo Dijiste no, querías decir nunca? De Fani Papageorgiou con traducción de Luis Ingelmo.
Entre las manos, Sistemas Inestables de Rubén Martín.

Si todos leyéramos versos, el mundo…

Alteraría sus valores, la crítica tornaría de conflicto a conciencia.

Tres autores para vencerlo todo.

¿Solo tres? No se si para vencerlo, pero sí para combatirlo. Pessoa, Carver y Andrés García Cerdán.

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
Las ideas en Smartphone, el trabajo en papel y el resultado en teclado.